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Consejos para enseñar a nadar a tus hijos





El mejor consejo que podemos darte, y sobre el que se apoyan los demás consejos, es: ¡Juega con tu hijo en el agua!


Una de las claves para que nuestros niños aprendan a nadar es familiarizarles con el medio acuático lo antes posible. Por ello siempre recomendamos que a partir de los seis meses de edad vayamos con nuestros bebés a la piscina, ya sea por nuestra cuenta para jugar con ellos en el agua, o participando en clases de estimulación acuática o matronatación guiadas por profesionales.


Una vez que los niños están familiarizados con el agua y la disfrutan, es el momento de empezar a trabajar el resto de sus habilidades. Este proceso debe llevarse a cabo progresivamente para que se favorezca el conocimiento y el dominio de las habilidades motrices acuáticas de forma lógica y significativa, esto permitirá al niño ser autónomo y, posteriormente, comenzar a nadar, iniciándose en las diferentes técnicas de natación (a partir de los 4 años).


Nos referimos a que el niño es autónomo cuando es capaz de desplazarse hacia donde quiera y como quiera por el agua sin material auxiliar de flotación, moviendo de forma sencilla brazos y piernas, y controlando su respiración.


Cuando hablamos de nadar en este artículo, no nos referimos a las técnicas de natación, sino a esta capacidad de autonomía del niño en el agua. Para ello, dejamos a continuación unos consejos que les ayudarán a jugar en el agua con sus hijos mientras favorecen su correcto aprendizaje de las habilidades motrices acuáticas.


Una vez que nuestros bebés están totalmente familiarizados, lo primero que debemos enseñarles, es la respiración, y para ello proponemos estos sencillos juegos para trabajarlo:


1. Echarnos agua por encima de la cabeza con un cubo o regadera (esto es apenas el inicio del trabajo).

2. Hacer burbujas. Con la boca y con la nariz. Un posible juego es intentar empujar con burbujas un muñeco. Cuando tu pequeño acerque la boca al agua, debemos vigilarlo pero no impedir que lo haga, él trabajará de forma voluntaria el cubrimiento progresivo de las vías respiratorias.

3. Podemos hacer pequeños buceos, a poca profundidad, sin brusquedades, en algunas metodologías se emplea el estímulo de la glotis. Por el desconocimiento que nos puede surgir en este punto y la posible tensión o inseguridad que podamos trasmitir a los pequeños, recomendamos realizar los buceos, solo si se ha participado anteriormente en clases guiadas por profesionales o si han recibido asesoramiento previo.


Con estos sencillos juegos podemos comenzar a trabajar de forma segura y divertida el desarrollo de nuestros pequeños en el agua.


Recuerda que en los momentos de aprendizaje y diversión el traje de baño Oxyboo Kids, es el mejor aliado de la familia"

#Paternalidad #Oxyboo

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